Sunday, November 05, 2006

Remedio para las heridas del corazón


29 Octubre ‘06

Cuando sentimos esas punzadas en el pecho, ese pesar sobre nuestros hombros, esa presión que no hace faltar la respiración; es muy probable que estemos en presencia de un corazón herido.

En ese momento, es preciso tomar las siguientes precauciones y cuidados para asegurar el rápido saneamiento de ese tan vital órgano y poder así continuar con la vida.

1. Asegúrate de entender que caíste, que el dolor que sientes es indicador de que por más fuerte que haya sido el golpe aún estás vivo, no has muerto.

2. Procede a limpiar la herida, deja el agua de tus ojos correr, deja que se derrame sobre todos esos rincones que han sido heridos pues el agua es sanadora.

3. Seca la herida con una toalla limpia, en este caso una persona que te pueda escuchar y apoyar, un buen amigo es la mejor opción.

4. Cose la herida para que deje de sangrar, evita seguir tocándola y ponle fin a la situación que generó esa herida. Deja de seguir intentando tapar la herida con una gasa, es necesario cerrarla para evitar el sangrado innecesario.

5. Deja la llaga respirar, no la cubras, la ocultes ni la ignores. Cuando la cubres tiendes a olvidar que está ahí por lo que la rozarás, golpearás y reabrirás a menudo.

6. Cuando esté empezando a cicatrizar, empieza a reutilizar esa parte del miembro herido poco a poco. Primero intenta actividades “seguras”, busca amigos que te hagan sonreír y disfrutar, para que puedas empezar a retomar y replantear tu vida.

7. Ahora procede a analizar el por qué caíste y te heriste – entiende que todos caemos múltiples veces y que la solución no está en dejar de caminar y avanzar sino en aprender a sanar las heridas más rápido para poder retomar el camino con más bríos.

8. Siempre, recuerda que el juego lo disfrutan más aquellos que participan y no tanto aquel que se queda sentado bajo el árbol pues teme salir herido.

Y si nada de esto funciona y no logras recuperar tu corazón herido, si crees que estás condenado al dolor y la tristeza, si sientes que la vida te ha traicionado y apuñalado por la espalda. Si estás seguro que nunca más en tu vida podrás volver a sentir igual… No te preocupes y llámame pues, eres sólo uno más de todos nosotros que hemos tenido que aprender a vivir con el corazón partido.

Rodolfo Carrillo M.

De lo que fue majestuoso…


29 Octubre ‘06

Una nota que resuena en los rincones vacíos de un corazón que yace como edificio abandonado; se cuela por los cristales rotos de las ventanas arrastrándose por cada esquina oscura de los grandes salones; entre esos espacios, que un día estuvieron decorados en oro, amueblados en terciopelo y pintados de dulzura pero que hoy yacen en el olvido. Bota y rebota entre los escombros haciendo cimbrar aquella estructura que solía ser sólida pero, hoy se falsea con su tono.

Hoy solo quedan destellos de aquello que un día fue un palacio de lujo; aquel que hoy lo mira no imaginaría su grandeza pasada, ni la gran nobleza que en esos majestuosos salones cenaban, bailaban y disfrutaban. Pero, ese lujo que tanta alegría traía, esa nobleza que con su existencia proveía de calor al edificio, esas risas que iluminaban cada rincón de la estructura hicieron olvidar que aquellos eran solo invitados a quienes había que atender para que se quedaran.

Hoy y siempre, aquellos que un día visitaron y fueron invitados de honor en ese palacio tendrán su habitación, su llave principal y su fotografía de recuerdo en el salón principal, para que sepan que su partida física no implica la pérdida de aquella silla en el comedor principal que un día ocuparon y que su presencia siempre será recordada y venerada en este palacio.

Y esa nota que hoy resuena entre las ruinas del recuerdo empieza a encender las antorchas de la esperanza de reconstruir las estructuras de grandeza que algún día allí reinaron. Trae consigo una pequeña luz que empieza a generar calor entre los escombros y deja ver la posibilidad del retorno de la grandeza que existió.

Rodolfo Carrillo M.